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Recomendaciones para una correcta conducción

En la cotidianidad observamos en la carretera todo tipo de imprudencias por parte de otros conductores. En ocasiones, ni nosotros nos libramos de estos pecadillos, que pueden parecer inofensivos, pero que en ocasiones se convierten en lamentables tragedias.

Todos, en especial los más inexpertos somos propensos a sufrir accidentes automovilísticos. En este sentido, España tiene una de las peores notas de conducción del continente, tan solo por delante de italianos, griegos, polacos y franceses.

Sin embargo, incluso Alemania, que se posiciona como el país con los conductores más prudentes, tiene sus días malos. Principalmente en temas de ira al volante y el uso del teléfono mientras se conduce.

Conducir es una tarea que requiere de habilidad y destreza, pero sobre todo responsabilidad y sentido común. Al estar detrás de un volante debemos estar preparados para asumir cualquier imprevisto. Desde mal clima, vías no aptas hasta averías en nuestro coche.

Por ello, cuando se trate de viajes largos por carretera, conviene tomar tiempos de conducción y descanso. De esta manera, nos cercioramos de estar despiertos y alerta durante el tiempo al volante. Para ello podemos asignar turnos para conducir con amigos y familiares que nos acompañen en el viaje. O programar paradas en hoteles y sitios de descanso.

Prepárate para conducir bien

Conducir es un arte y una disciplina, y para dominarlo correctamente se debe estar dispuesto a aprender y a practicar. De acuerdo con el Informe sobre la juventud al volante 2018, los jóvenes recién aprobados son los más propensos a sufrir accidentes.

Sin embargo, los conductores más experimentados no se encuentran exentos de eventualidades. Aunque a diferencia de lo que se cree, el estudio no reveló una diferencia significativa relacionada al género de los conductores. Así hombres y mujeres experimentan un porcentaje similar de accidentes.

Lo que sí se ha determinado es que las previsiones tomadas antes de conducir son claves en la prevención de contratiempos. Acciones simples como ajustar el asiento y los retrovisores a su altura y mejor rango de visibilidad, marcan la diferencia.

Esto ayuda al conductor a tener un mejor control de su entorno, ayudando a anticipar los movimientos de otros conductores. Por otra parte, colocarse el cinturón de seguridad, una buena postura y mantener las manos firmemente sobre el volante. Son precauciones que otorgan un mejor control y mayor maniobrabilidad.

Ya en la vía conviene mantener una distancia suficientemente amplia con otros coches. Esto evita tener que frenar abruptamente cuando otros conductores reduzcan la velocidad. También permite a los coches que llevan una velocidad superior adelantarnos sin riesgo de golpes.

Se pueden tomar todas estas previsiones y muchas más. Sin embargo, lo que más ayuda después de la habilidad es la confianza que tengamos en nuestra destreza como conductor. Pues, estudios reflejan que los titubeos y dudas ante una maniobra aumentan las posibilidades de sufrir un accidente.

Consideraciones ante el mal clima

Sin duda alguna, al conducir hay riesgos que se deben tener en cuenta. No obstante, entre aquellos que no dependen de nosotros, el clima es quizás el que supone un mayor problema. Ante estos eventos meteorológicos inesperados, lo mejor es contar con un coche en buen estado.

De ahí la importancia del mantenimiento preventivo del vehículo. No es preciso que éste se dañe para llevarlo al mecánico. Los servicios regulares son tan importantes como la reparación de fallos y averías.

El clima puede cambiar de forma imprevista, suponiendo un riesgo para cualquiera. Por ejemplo, en días de lluvia se debe ser cauteloso con la velocidad y en mantener la distancia de seguridad recomendada, pues el pavimento mojado supone un riesgo aún mayor. En estos casos, el buen funcionamiento del limpiaparabrisas, los frenos y los neumáticos es determinante.

No solo la temporada de lluvias puede dar problemas, conducir con nieve es difícil e igualmente peligroso. En caso de que no cuentes con neumáticos de invierno, puedes optar por colocar cadenas. Esto evitará que las ruedas patinen durante el arranque.

La niebla también juega en contra de los conductores, esta reduce la visibilidad suponiendo una gran dificultad al conducir. En estos casos, se aconseja mantener encendidas las luces del vehículo.  Dada la escasa visibilidad, lo mejor es guiarse por la línea central de la calzada.

Indicios de que eres un mal conductor

En general, todos creemos ser buenos conductores, pocas personas admitirán lo contrario. Sin embargo, acciones tan comunes como cambiar la emisora de radio o el uso del móvil puede colocarnos en esta lista, ya que estas pequeñas distracciones pueden convertirse en hábitos que nos expongan constantemente durante nuestras sesiones de conducción.

Así, la combinación móvil y coche puede ser mucho más desastrosa de lo que pensamos habitualmente. Mientras prestamos atención al teléfono estamos ignorando el entorno, pudiendo obviar a otros conductores, transeúntes y señales de tráfico.

Hablar por el móvil puede resultar tan peligroso como conducir bajos los efectos del alcohol. Por ello, debemos evitar por completo el uso del teléfono, tanto llamadas como mensajes quedan prohibidos si se está al volante.

El consumo de alcohol o de cualquier sustancia que comprometa nuestro juicio, nos hace malos conductores. Así, cualquier trago o pastilla puede llevarnos a cometer infracciones a la ley o incluso sufrir graves accidentes.

 

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