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Historia de los churros y la industria hostelera en España

La industria hostelera es uno de los sectores más impactados por la tecnología y los cambios en los hábitos de consumo. Actualmente, este sector se enfrenta a retos como la internacionalización y la digitalización, que conllevan también cambios en los hábitos de sus clientes. Esto se ve reflejado en los modelos de negocio de los principales actores del sector, como los hoteles Meliá o InBlan.

Estos retos actuales se enmarcan en la fuerte aceleración que vive la industria hostelera desde el s. XIX, cuando avances tecnológicos como el ferrocarril impulsaban hoteles y restaurantes. Desde entonces, las invenciones tecnológicas como la nevera, la máquina de amasar o, más tarde, la freidora eléctrica industrial, han ido facilitando la labor de las empresas gastronómicas.

Origen de la industria hostelera en España

La hostelería en España cuenta con casi 1000 años de historia. Ya desde el año 1050, los primeros peregrinos del camino de Santiago empezaban a alojarse en albergues. Unos 200 años después, nació nuestra costumbre del tapeo, como manera de alimentar a los cocheros y guías de carruajes a la vez que se protegía el vaso de vino de insectos con un trozo de pan.

El título de primer restaurante de España se debate entre el Restaurante Botín en Madrid, que lleva el Récord Guinness Mundial y fue mencionado por primera vez en 1590, y la Casa Lac en Zaragoza (fundada en 1825), que contaba con las características de restaurante moderno. Ambos establecimientos contaba con una pastelería, donde se servían dulces típicos como los buñuelos o, a partir del s. XIX, los churros.

Las primeras máquinas de churros y churrerías de España

Este dulce típico de España tiene su origen en China y apareció en el s. XIX en España, donde se modificó la receta original del churro, sustituyendo sal por azúcar con el fin de endulzarlo.

En sus orígenes, durante el siglo XIX, los pastores de Castilla y León solían hacer churros que podían elaborar en el campo. En esta misma fecha, también se tiene constancia de la creación de las primeras churrerías en la provincia de Zaragoza. Esta región, junto a Castilla y León, fueron el epicentro del churro español, donde era popular en fiestas y en el campo. Aproximadamente en la misma fecha, se inventa otro plato nacional, la tortilla española, en Navarra.

Entonces, los churros se solían preparar a mano y la labor era difícil. Pero cada vez se inventaban más herramientas de cocina, empezando por la nevera en 1820, pasando por la amasadora en 1850 y la electricidad en 1893, para acabar con las tostadoras y las sandwicheras en los años 1950. En nuestro país, Ángel Blanco, fundador de InBlan, inventó la primera máquina de churros en 1958 en Valladolid.

Para ello, este emprendedor utilizó los medios que tenía a su alcance, como cadenas de bicicletas. Los procedimientos fueron sobre todo mecánicos y se utilizaba carbón como fuente de energía, por lo que a la hora de utilizar la máquina para hacer churros, no se podía controlar la temperatura del aceite de manera exacta.

Ejemplos del desarrollo de la industria hostelera

La empresa InBlan así como los hoteles Meliá son buenos ejemplos de cómo evolucionó el sector hostelero desde los años 50 del siglo pasado, cuando vivió sus impulsos más fuertes. Los factores desencadenantes de esta aceleración fueron el desarrollo de la aviación comercial, el primer intento de apertura hacia el exterior, y un mayor acceso al sector desde todas las clases sociales.

Mientras Meliá, fundada en 1956, se aprovechaba sobre todo del turismo exterior, InBlan, que fue fundada dos años más tarde, se beneficiaba de una vuelta a la cocina regional y tradicional para todos los públicos, que impulsaba el éxito de las cafeterías y las churrerías en todo el país.

En el siglo XXI, ambas cadenas apuestan por la digitalización y la internacionalización. Meliá abrió su primer hotel en el extranjero en 1984, en Indonesia, y hoy en día cuenta con hoteles en más de 40 países. Además, ha adaptado sus ventas al mundo digital, ofreciendo portales de compra-venta y de gestión de reservas online.

Innovaciones gastronómicas españolas

InBlan, por su parte, vende máquinas de churros a clientes en países tan diversos como China, Rusia, Australia, Estados Unidos o México. Hoy, sus máquinas se fabrican sobre todo con componentes electrónicos que permiten una exacta regulación de la temperatura. Además, ofrecen máquinas personalizadas según las necesidades individuales del cliente, que permiten hacer churros en diferentes tamaños y variedades regionales, e incluso crear nuevas variedades de churros, por ejemplo salados con chorizo o queso. Para fidelizar a sus clientes, ofrece talleres de formación en los que les enseña cómo preparar churros de la mejor calidad.

Ambas empresas han adaptado sus estrategias de negocio para seguir creciendo y asegurando el futuro de la industria hostelera española, junto con otros actores del sector. En las últimas dos décadas, nuestro país ha estado presente en el mercado internacional con invenciones como el Gastrovac, una olla a presión de vacío que permite cocciones milagrosas a baja temperatura, el Clarimax, que acorta el proceso de amasar harina con mantequilla, o la parrilla de clavos. Y dado los esfuerzos que realizan todas las empresas, seguro que el sector va en camino hacia un futuro próspero.

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